Cuando el barrio era el país y el olor en la nariz era de tierra, y asuntos como la Constitución y la ley de la razón eran la vejez del mundo.
Cuando el ocio era el poder y el tapial y la pared eran la altura del cielo. Cuando el orden era un lío, cuando el otro, era el amigo cuando no quemaba el fuego.
Menuda patria dame tu mapa soy ciudadano de un país perdido que se llama infancia.
Cuando el peine y el reloj, las medidas y el adiós, cuando las ganas de adulto; cuando el no, y el calendario, cuando la muerte y el diario eran juguetes sin uso.
Cuando el trazo de la tiza dibujaba y no sabía dividir el territorio. Cuando uno, era nosotros, cuando tuyo, era de todos, cuando nadie estaba solo.
Menuda patria dame tu mapa soy ciudadano de un país perdido que se llama infancia.